viernes, 19 de julio de 2013

Ana y Frank, primero de la " trilogía de la obsesión", del corazón a la yugular

“No puedes hacerte una idea de lo que es decirle a alguien de quien estás enamorada que sabes que debes dejar de estarlo. Es como sangrar por todas partes, como estar con fiebre y no poder moverte. Es imposible que entiendas el dolor que se siente, Emily. Es un dolor tan grande y tan intenso que dudo que alguna vez hayas sentido algo semejante”


“A veces me gustaría dormirme y despertar diez años más tarde. Me gustaría abrir los ojos y verlo todo lleno de telarañas y mirar por las ventanas de casa y comprobar que Frank se ha ido del vecindario, o que es un señor de cuarenta años con la barriga hinchada de perritos calientes y cerveza y poco pelo en la cabeza.”


        - "Sí, tienes razón. No sé lo que es crear… Pero sé lo que es comer, y tú comes gracias a la gente como yo, la gente que no sabe lo que es crear pero sí sabe lo que es ganar dinero para comer".

"No sé como he podido pensar que  iba a ser tan fácil desembarazarme de mis sentimientos. Nunca es fácil deshacerse de la frustración y del anhelo continuo. Sin embargo, sé que debo hacerlo..."

"Su presencia me hacía sentir real, como si estuviera conectado al mundo exterior, a lo terrenal. Cuando me dijo que tenía que regresar a su país por culpa de su hijo borracho, me dieron ganas de llorar, muchas ganas, pero me contuve".


"Podríamos haber tenido una granja y habernos retirado del mundo o una casa en la playa o en lo alto de un acantilado, pero no tuvimos nada de eso ni fuimos nada de eso porque ella decidió que ninguna de esas opciones podían hacerla feliz. A lo mejor ella pedía demasiado, no lo sé, o a lo mejor yo le daba  muy poco y pensaba que le daba  mucho, pero, fuera como fuera, ella decidió que eso no ocurriría nunca".

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