jueves, 7 de julio de 2016

La crítica construtiva es una gran mentira

         La crítica constructiva es una de las mayores mentiras de las muchas que se han puesto de moda últimamente. Es muy nombrada por psicólogos de pacotilla, que son unos cuantos, por tu vecino el del quinto, ese que ha hecho un curso de medicina para curarse en casa y de botánica para plantar setas en su terraza, por los responsables de recursos humanos de las empresas, esos que te exigen ser super proactivo y super de todo para darte un empleo digno de trece horas por trescientos euros al mes, por tu amiga la del gimnasio, esa con la que compites en secreto en cuento a muslos gordos y fofos se refiere, y por mucha otra fauna que tiene el derecho a respirar igual que tú pero que cada vez que pueden te quitan el poco aire que te queda al final del día después de tanto jadear de cansancio.
La crítica constructiva es una mentira porque la crítica NUNCA puede ser constructiva. "Crítica" y "construcción" son términos totalmente incompatibles. No se puede construir nada con la crítica porque la crítica sirve básicamente para dar por culo fastidiar, es algo malo, feo, porculero ,  o sea, no, caca, malo, no. Criticar es señalar el defecto, lo que ofende, lo que duele, lo que no se quiere ver porque agujerea el alma, lo que no hace ningún bien a quien lo recibe. La crítica es dañina y es propio de gente que prefiere meterse en la vida de los demás señalando con su dedo sucio de caca de su ojete y es una bajeza, siempre, en cualquier sitio y en cualquier ocasión. Lo que pasa es que la crítica es el deporte nacional e internacional, para que lo vamos a negar, y además nos hace sentir bien, nos hace creer que nuestras cochinas vidas son mejores que la del prójimo, y eso nos da un subidón que no veas. Vivimos en una sociedad en la que la crítica es un elemento más, como lo son los autobuses urbanos o las abuelas chochas con sus nietos, es una cosa como muy de casa, muy de andar con bata de guatiné y periódico bajo el sobaco oloroso, muy "de toda la vida". Lo que pasa es que el mundo de hoy en día se mueve con la hipocresía, que es el motor de todos los engranajes que hacen girar a todas las cosas, y la crítica, en una sociedad tremendamente hipócrita y cínica tiene que disfrazarse da algo bueno, positivo, deseable, complaciente, y de ahí la puta crítica constructiva, un invento de la gente que quiere decirte lo que le sale de los genitales sin parecer lo que son, unos impresentables que tienen la necesidad de decirte lo mal que lo haces todo para sentirse ellos mejor. Disfrazan la crítica sangrante de consejos y de observaciones con buena intención para que no puedas decirles que se metan en el cubo de basura más cercano a su casa y esperen a que el camión de la basura se los lleve a algún lugar mejor y más inspirador. No te dejes engañar, esa amiga entre comillas que te hace una observación constructiva en realidad te está criticando para que te sientas por debajo de ella, ese terapeuta de cuarenta euros la hora que se pasa el rato escribiendo su lista de la compra mientras le lloras en la consulta solo quiere que te sientas pequeño para que sigas pagándole, esa madre, hermano, suegra, cuñado, etc que te dice que debes hacer o decir esto o aquello con prepotencia pero eso sí, con una sonrisa de oreja a oreja propia de psicópatas americanos, solo quiere controlarte. 
    
     Construir es crear. Construir es tender puentes entre las personas, es respetar el estilo de vida del prójimo y quedarse con lo bueno que hay en él, construir no es señalar los defectos de los demás, es comprender las motivaciones del otro y ayudarle a crecer a la vez que creces tú, construir es crear objetivos comunes indagando en lo que te une al otro y no en lo que te separa o en lo que no estás de acuerdo, construir no es señalar a la gente con el dedo bajo el pretexto de que quieres ser positivo y ayudar para controlar y manipular y hacer lo que te sale de los santos cojones con el otro. No, la crítica no es constructiva, y sí, debe quedarse en el universo de cada uno y no salir de ahí. No aceptéis más críticas ni más intromisiones en vuestras vidas, respetad y exigid el mismo respeto que dais, no caigais en esta moda absurda, tan absurda como la de los turistas que se tiran borrachos de los balcones de los hoteles, no permitáis que os manipulen bajo el pretexto de la necesidad de ser positivo, empático, y no sé cuantas chorradas más que hay que ser ahora, echad de vuestras vidas a los que se dedican a poneros en dedo en la cara mientras tienen a su camello esperándoles en la esquina de su casa para darles su dosis de la semana, no seáis idiotas, no sucumbáis. Vivid vuestra vida libremente y no dejéis que otros os digan como vivir las vuestras, porque a este paso vamos a ser los títeres que los grandes lobbies están deseando que seamos para poder comprar este mundo por cuatro perras y cogerse su nave para irse a colonizar Marte. Resistid, queridos lectores, no me falléis


  

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