viernes, 2 de septiembre de 2016

La felicidad no es un estado, son pequeños momentos

       Que no os engañen. La felicidad no es un estado. La tristeza si, por desgracia; se puede estar triste eternamente y, de hecho, hay gente que está triste toda su vida. Pero la felicidad es otra cosa; la felicidad es un conjunto de pequeños momentos. Lo que pasa es que estamos tan engañados que creemos que la felicidad es un estado constante que debemos conquistar. Por eso hay gente que vive siempre insatisfecha: porque piensan que esos momentos a los que no dan importancia son meros momentos pasajeros que no tienen interés alguno ni dejan huella en su existencia. A los muy desgraciados se les escapa la felicidad de las manos por buscar un estado que en realidad no existe. Se pegan la vida esperando en su sala de espera de paredes blancas y asepticas típicas de los hospitales, esa sala de espera mugrienta y fea en la que también espera su vecino el de al lado, ese que tiene envidia por los coches y los trabajos de los demás, o incluso por sus enfermedades o desgracias, que el caso es estar siempre por encima del otro, aunque sea en lo malo.