martes, 7 de marzo de 2017

hazte oír y su bus del odio

     Estos días anda el patio muy revuelto por aquí, lectores, por culpa de un autobús que ha estado circulando por ahí llamado por la Comunidad de Twitter "el bus del odio" ( por cierto, aprovecho para deciros que os amo, twitteros). Por lo visto, una organización ultra católica, (y yo quiero añadir que ultra nazi), llamada "hazte oír", ha fletado un autobús con un lema bastante simplón y gilipollas en contra de los menores transexuales que dice algo así como que las niñas tienen vulva y los niños penes, y que nadie engañe a nadie en ese aspecto. Supongo que su intención era pasear su mega eslogan por las calles como el que pasea el carro de los helados para que la gente de bien les dijera lo cojonudos que son y que tienen más razón que un santo, y para que Dios les elevara sobre esta tierra llena de infieles y de gente ordinaria, y les regalara unas alas de ángel celeste, pero lo cierto es que les ha salido el tiro por la culata.
Resulta que los de "hazte oír" no se han debido de enterar de que vivimos en el siglo veintiuno uno; puede que de tanto ver la primera cadena de Rtve España o la 13 tv lleven viviendo en los cincuenta todos estos años y se hayan topado de repente con la cruda realidad, o sea, que los pantalones de campana se han transformado en pitillos,  y que Rocio Jurado y Lola Flores están cantando en otra dimensión, o puede que simplemente sean gilipollas de baba, pero el caso es que el tema les ha salido bastante mal. El Estado, que a pesar de lo mucho que les joda a ellos está obligado a defender la libertad de todo el mundo, y no solo la de gente como ellos, ha decidido ponerles unas cuantas denuncias aquí y allá, y les ha parado el autobús como el que para un coche en medio de la carretera por sospechas de tráfico de drogas. No sé si les han registrado el artefacto, aunque a parte de crucifijos, ropa de mal gusto para cambiarse, y algún emparedado de chorizo con queso, no creo que hayan encontrado mucho más si así ha sido. No me imagino a la policía encontrando en el autobús algún libro de Orwell, alguna constitución de bolsillo, o alguna chaqueta de Primark, la verdad es que no. No sé si les han registrado y puesto cara a la pared con las piernas abiertas, como tanto les gustaba a hacer a algunos de ellos en sus tiempos dorados fascistas, pero que se han quedado sin poder circular con el artefacto, es un hecho. Por lo visto están muy enfadados porque dicen que no se respeta su libertad de expresión, esa que piensan que solo es para ellos, y no para la gente a la que consideran basura como los gays, las lesbianas, los transexuales, y un largo etcétera que no cabría aquí ni aunque escribiera cinco páginas. Están consternados ante la idea de no poder expresar su odio al prójimo en libertad, y sobre todo porque en este caso van a por los de más corta edad, esos a los que sus queridos curas quieren mucho, pero de unas formas un poco enfermas, a veces. Y es que la protección para los que no entran dentro de lo que ellos consideran "personas normales" les irrita mucho, y la protección a los niños, más todavía. ¿Cómo puede ser posible?, se dicen ellos, ¿ No son los niños de nuestra propiedad?¿ Desde cuando no se les puede pegar con una regla en la cabeza o darles una torta en la boca para que aprendan? ¿y desde cuando la gente tiene derecho a tener entre las piernas lo que quiera? ¿Qué es esto...?, ¿el Apocalipsis?. Se hacen muchas preguntas tan sesudas como éstas mientras se dan con su látigo favorito en la espalda, y se aprietan el silicio para que les purgue más la sangre, que una limpieza por dentro siempre viene bien.
      Yo entiendo su ira, de verdad, como entiendo la de una serpiente cuando le pisan la cabeza, y entiendo que estén más jodidos que un demócrata en los EEUU ahora mismo, pero ellos no entienden que son demasiado gilipollas para vivir en este siglo. No entienden que nuestra sociedad ha luchado mucho para que todos comprendamos que cada uno debe ser libre para ser quien quiera ser. Se ha peleado mucho para que la belleza no sea una idea secuestrada por unos cuantos, sino algo que esté en cada uno, y para que la gente pueda ser algo que hasta ahora mucha gente no ha podido ser: feliz consigo mismo. Creo que a pesar de los cuatro grupúsculos  casposos que hay en este país, la mayoría ha dejado bien claro que el derecho de cada uno a vivir como desee sin tener que dar cuentas a nadie es incontestable. Se ha dejado claro que la igualdad y el respeto están por encima de la necesidad de algunos de sacar a pasear su diarrea verbal. Ellos, los de "hazte oír", han decidido ser imbéciles, y nadie ha fletado un autobús para que nadie olvide lo imbéciles que son, es más, encima son un grupúsculo declarado de utilidad pública, honor que después de saber que tienen éstos, me voy a plantear que a lo mejor es algo más que dudoso. Nadie les ha ido a llamar nazis a la cara, ni a decirles que despierten ya porque llevan acostado en camas de los años cincuenta mucho tiempo, así que no veo porque ellos tienen que andar diciéndole a nadie cómo debe o no debe ser. La gente tiene que ser feliz, y punto. La gente tiene que mirarse al espejo y quererse como es, que para eso estamos aquí, para cagarnos en los prejuicios y vivir nuestras vidas como nos salga de las puñeteras narices. Estamos aquí para descubrir la esencia del mundo, lo maravilloso y misterioso que es vivir,, cada uno a su manera, la que mejor conoce o la que quiere, no para que unos retrasados menosprecien a nadie por su opción de vida. 

     Espero que estos interfectos se hayan dado cuenta ya de que si quieren expandir su mensaje de odio van a tener que construir una máquina del tiempo y volver atrás, porque lo que es en esta época me parece que no tienen mucho que hacer.
Sed felices a vuestra manera, y vivid lo mejor que podáis y sepáis.

"Señor, mata a la mitad de la humanidad, a esa a la que no has hecho tan buena como a mi"

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