viernes, 30 de noviembre de 2018

La importancia del apoyo emocional


           Nos pasamos la vida buscando cosas que otros dicen que debemos encontrar: un buen empleo, un gran coche, un buen colegio para nuestros retoños, etc... Desde todas partes, desde todos los ámbitos, nos llegan mensajes sobre la necesidad de búsqueda de miles de cosas que, en realidad, poco o nada nos sirven cuando la vida nos da alguna de sus habituales ostias. "¿De qué me sirve un buen trabajo y un gran coche cuando estoy jodido y solo quiero que alguien me escuche?"- nos decimos muchas veces, ¿ de qué me sirve una casa con piscina cuando todo se viene abajo, eh? .

         Lo cierto es que la sociedad no nos enseña a valorar lo verdaderamente importante, entre lo cual, creo yo, está el apoyo emocional en momentos de crisis. No se nos prepara para el sufrimiento, no se nos dota de herramientas para manejar situaciones que a veces se nos presentan, y que son jodidas, extrañas, y que además son parte de  la vida como lo son la manzana deshidratada o las series de Netflix. Estamos en babia, en pañales, con el cascarón en el culo, y de repente, nos cae una ostia del cielo, y no sabemos qué hacer ni a quien acudir. Empezamos a sentirnos extraños, alienados, y no sabemos muy bien si contar lo que nos pasa, o callarlo por la razón que sea. No sabemos que el apoyo emocional de personas que nos rodean es esencial para la superación de cualquier cosa que nos puede pasar, y excepto algunos afortunados, que desde su más tierna infancia han tenido alrededor a personas que les han escuchado y animado a expresar y a compartir su dolor, la mayoría vamos con el dedo en el culo, e incluso algunos se lanzan a la búsqueda de foros en Internet donde contar lo que les pasa a personas extrañas que al parecer están pasando por lo mismo y que parece que tienen alguna idea de qué hacer al respecto.

         Yo tengo suerte en este sentido, porque siempre he tendido a expresar lo que me pasa, sea bueno, malo, o asqueroso para algunos, y siempre he encontrado comprensión y apoyo, no siempre desde donde creía que iba a encontrar,lo pero al final lo he encontrado. Siguiendo la máxima de busca y encontrarás, siempre he podido contar con personas que me han cogido de la mano cuando lo necesitaba, o que se han sentado conmigo mientras despotricaba o lloraba por lo que fuera. Pero hay mucha gente que por desgracia no tiene ese apoyo, y también hay mucha otra que lo tiene y que no lo valora. Soy de la opinión de que toda persona ha de tener en su vida al menos un apoyo de calidad, y si tiene más, pues ole por ella, pero todos debemos tener al menos una persona en nuestras vidas que nos coja cuando nos vamos a caer, y que nos sostenga cuando no podamos seguir en pie. Esa persona puede ser una amiga, una madre, un tío, una pareja, un hermano, un vecino incluso, quién sabe...Pero todos debemos tener a alguien, está claro.

           Dado que en la actualidad vivimos metidos en nuestras putas casas y en nuestros trabajos, estamos cada vez más aislados, y cada vez salimos menos al exterior, compartimos menos con otros nuestras vivencias, nuestras experiencias, y nuestros dolores del alma. Esta sociedad alienante y ultra competitiva hace de nosotros personas solitarias y desconfiadas, y provoca que suframos en silencio muchas cosas que si nos abriéramos descubriríamos que compartimos con muchos de los que tenemos al lado. Cada vez que contamos algo a alguien de confianza, descubrimos que esa persona, o bien sabe de lo que hablamos, o bien conoce a alguien que lo sabe, o bien no lo sabe pero lo entiende. 

            Por todas partes proliferan asociaciones de afectados de esto o de aquello en las que poder compartir experiencias con otros, foros donde la gente cuenta y busca apoyo para lo que cuenta, y plataformas de familias o de individuos que se juntan ante ciertas adversidades para darse apoyo mutuo. La necesidad del ser humano de compartir y de sentirse apoyado es esencial y universal, nunca va a desaparecer mientras no seamos híbridos de robots o clones de laboratorio. 

            Hay gente que piensa que compartir el dolor con otros es molestar, dar mala imagen, abrirse demasiado, dar una información que puede ser usada como un arma de doble filo, etc... Pero en realidad compartir con otros el dolor es hermanarse, es reconciliarse con el mundo, y es aceptar nuestra condición de seres humanos vulnerables. No importa lo que nos digan, es necesario conectar con otros y compartir lo que nos pasa. Es necesario recabar apoyos emocionales alrededor, y ser los apoyos de otros, porque es la única manera de que sigamos siendo una red social fuerte y consciente de nuestra condición humana. 

         Debemos valorar a aquellos que ante un mal trago tienen tiempo de tomarse un café con nosotros, que nos llaman para ver cómo estamos, que se ofrecen a escucharnos sin juzgarnos el tiempo que haga falta, y que se preocupan por nuestra situación y nuestros sentimientos. Debemos valorar a esas personas, sean una, dos, o las que sean, porque son lo verdaderamente importante de nuestras vidas. Ellas son el verdadero tesoro, la joya de la corona, el chocolate del pastel. Esas personas son el verdadero faro en nuestras noches, cuando estamos perdidos, son el lingote de oro entre la mierda y el fango de nuestras existencias.

           El apoyo emocional ante situaciones críticas es básico, esencial, vital. Es la verdadera puerta a la curación, al alivio, a la superación de lo sufrido. Compartamos nuestros dolores con aquellos que nos escuchan, busquemos a alguien que pueda ser un apoyo si no tenemos cerca a nadie que lo sea, y seamos a su vez el apoyo de otros, porque esa es la solución a todos nuestros traumas, miedos, y momentos oscuros, y hagámoslo antes de que nos conviertan en robots aislados y alienados sin esperanza de ninguna clase, antes de que sea demasiado tarde para todos nosotros.



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